Darse cuenta de las cosas de la vida

Un conjunto de historias cortas de la vida real con reflexión incorporada. Da igual qué tema trates, aprender en la vida es darse cuenta de las cosas que pasas por alto, de que lo que se concibe como normal no debería serlo…

«Aprender» en la escuela

Las manos están embarradas, estoy en clase de escultura, mis compañeros de clase y yo estábamos conversando cuando llegó una alumna de la clase del otro grupo. Le dije que los apuntes estaban en mi mochila, yo no podía cogerlos para no ensuciar nada, y luego le pedí que me pusiera el dinero en el bolsillo, más a salvo.

El tutor se me acercó y me preguntó si era lo que él creía. «Por supuesto», le contesté. Y me replicó «Así no va a aprender». Casi me rio en su cara.

«¿Aprender? Aquí no se aprende, solo se cumplen con las obligaciones, para eso estamos aquí, nos entrenan para un futuro trabajo. Hay que ser puntuales, hacer cosas que no queremos, asistir a diario, incluso cuando se está enfermo a menos que se justifique. Cuando salgamos de aquí se repetirá el mismo cuento, pero en vez de tutor, se llamará jefe, y se seguirán las mismas reglas con el fin de obtener un sueldo que te pague un techo y comida, en lugar de un título que demuestre que sabes memorizar. Si con ello al menos conseguimos disfrutar un poco de los placeres que ofrece el dinero, creeremos que todo habrá valido la pena.»

La verdadera escuela es la vida, de ella aprenderemos nuestros errores, descubriremos nuestra meta y saborearemos los triunfos. Al menos, el día que aprendamos a vivir.

Sin DINERO

¿NUESTRA RELACIÓN SE ROMPERÍA SI NO TUVIERA DINERO?

– Le dijo él a ella –

«…Puede ser, pero no por lo que estás pensando.

Yo sé lo que es no tener dinero, y se pasa realmente mal. Andas todo el día de favores y rogando, durmiendo mal y estresado por cualquier cosa que te ocurra. Afectaría a nuestra relación porque sé lo que te gusta regalarme cosas e invitarme a todos lados, no podrías, y eso te frustraría mucho.

Pronto ese estado emocional tan negativo se acabaría volviendo contra nosotros sin darnos cuenta, achacándolo a una falta de amor.

Así que lo mejor cuando te quedas sin dinero es practicar mucha relajación, pensar la manera de hacer que vuelva de nuevo, además de apreciar las pequeñas cosas.»

«Your Perfect Imperfections»

YOUR PERFECT IMPERFECTIONS

– ¿Qué dices que es tan perfectamente imperfecto en mí?

– Que te enfadas en seguida.

– Porque me pones nerviosa… ¿es eso algo para lo que dedicarme una canción o qué?

– Sí, porque significa que te importo.

– … Hm.

Siento que hay algo que no está bien ahí.

Pienso por un momento que querer a alguien no tendría que generar emociones tan negativamente intensas. Y de repente, como por un flash me viene a la mente la idea de una relación tranquila, equilibrada y divertida.

Entonces me hace sentir extraña, como si esa idea tan ideal se me antojara inalcanzable. Cuando se está rodeado de mierda, (propia o ajena), cualquier cosa mejor parece salida de un cuento de hadas.

Pero aunque te quedes con nada, solo con salir de esa mierda ya todo es mejor, aunque se quede la situación simplemente neutral.

Y es desde esa neutralidad, o paz.. que las cosas comienzan a verse posibles, alcanzables.

Amor y Desencanto

Cuánto amor y desencanto…

Supongo que será que todavía no sé controlar este poder que me facilita saber cómo otras personas se sienten. No sé cómo no tomarme esas emociones que fluyen sin descanso menos en serio.

Él sintió deseo, preocupación, interés, y ganas por acercarse a mí… y yo fui distante, distraída y miedosa porque me cayó como un rayo, como de repente, a pesar de ver las nubes en el cielo.

Un mes más tarde sigo afligida, pero en otro sentido, más como deseando una segunda vez, pero sin conseguir ni que sople el viento.

Me estoy preocupando, porque no hace ni tres meses que trataba de superar un corazón roto, que se empeñaba en anclarse a otro que no estaba ahí ni queriendo. Ahí a pedazos, tratando de dejar a la vista la prueba del delito, esperando que el culpable llegara para arreglar el desastre, aunque no llegó…

Tarde, reacciono tarde, cuando ya el daño está hecho.

Y siento que todo esto se debe a mi deseo insaciable de encontrar la perfección. No me vale que te intereses por mí, me vale que cuando eso suceda, me sienta cómoda, como un suspiro de alivio, y que dure…

ESPORÁDICO, EFÍMERO Y PLATÓNICO, son bellas palabras, suenan bonito… pero duelen, cuando veo que no todos los días me miras con una sonrisa en los ojos, cuando aquello que sentiste fue tan fugaz que casi ni lo retuve más allá de mi recuerdo constante, y tan irreal como la idea maravillosa de que me sigas queriendo.  

Siempre pienso en que otro mejor para mí vendrá, mientras que al mismo tiempo arrastro a aquel que no quiso quedarse. Me confunden los colores cuando brillan ligeramente, porque sé que la luz de ese al que espero de verdad brillará tanto, que no va a caber la oscuridad. Perfección que nunca se manifiesta…

Dolor que persiste, anclado, con la única excusa de dejarme en soledad.

Y una ligera sensación de escoger mal, inconscientemente a propósito, para distraerme mientras llega… dejándome vulnerable y con ansias.

Qué deprisa pasa el tiempo cuando tu día a día sigue igual y solo cambia la intensidad de tus emociones. Cómo pesa en el cuerpo la necesidad de divertirse. Qué rápido se olvida lo que es ser feliz, cuando te empeñas, sin quererlo, en estar triste.

pensamientos

LA DEPRESIÓN EXISTENCIAL

LA DEPRESIÓN EXISTENCIAL que veo constantemente en las redes sociales es algo que ya no soy capaz de ignorar. La recuerdo perfectamente de cuando yo misma la sufría.

Es mucho más habitual encontrarla en una época de juventud, prácticamente adolescente… y no entiendo de neurociencia pero, como humana que soy, entiendo de emociones.

Sé cómo aplasta el estómago, el pecho y la garganta el agujero negro de la depresión, el cúmulo de pensamientos negativos acerca de lo poco que comprende el mundo tus sentimientos. La presión del entorno para que te esfuerces en estar siempre bien, incluso cuando no quieres, o lo intentas y aun así no puedes.

Sé por experiencia lo que te lleva a desear el suicidio, y por eso sé también lo fuerte que es el instinto de supervivencia.

Ahora ese dolor es solo un recuerdo, pero lo que gané de la experiencia es un auténtico regalo. No se trata de confianza, ni de fe, se trata de madurez emocional, porque logré comprenderme, logré darme valor a mí misma. Aprendí a ser suficientemente egoísta como para observar y prestar atención a mis propias emociones, muy por encima de lo que me exigieran otros, directa o indirectamente.

Supe que valía la pena esforzarse, pero no por los motivos que me querían hacer creer. Me esforcé por satisfacer mis deseos, por cumplir metas personales, por darle un sentido a mi nacimiento.

Pero hasta que ese momento llegó, primero debía sentir el dolor en mis entrañas, saborearlo como se saborea la sangre de un corte en el labio, mirar la sombra a la cara y decirle «Aquí estoy, puedes llevarme contigo»… y comprender que así, y sólo así, atravesando el túnel, consigues apreciar la luz que se asoma por el final del recorrido.

Es horrible recordar aquellas noches clavando mis uñas en el corazón, con lágrimas mudas para que quien no me entendiera no menospreciara mi frustración e intentara darme lecciones de vida…

Pero al final todo pasó, mi vida es mía y decidí vivirla. Darme cuenta de eso impidió que la presión exterior traspasara barreras, y me dio una nueva arma para no ser víctima de mis propios miedos.

Respira profundo, sé consciente de que el mundo no se acaba, que nuevas etapas proceden, y que el minuto exacto que realmente importa es el que vives en este preciso instante.

No te preocupes si no cumples las expectativas impuestas y/o autogeneradas. Simplemente vive.

Lo sé, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero hay algo que es incuestionable, y es que las personas hacemos lo imposible por sobrevivir, por lo que vivir mejor es solo algo que nada más hay que proponerse.

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