Capítulo 1
Era de noche y el cielo hablaba con un silencio tenso, me detuve unos segundos antes de entrar en casa para entender lo que significaba, pero la brisa que me sacudió al instante me sugirió que entrara de inmediato.
No fueron menos raras las escenas que luego vi al entrar, a través de la pantalla mostraban murciélagos danzando en coro como harían las aves al migrar, personas que decidieron comprar en el super mercado disfrazadas con trajes espaciales y a alguien de título y corbata sugiriendo que el papel higiénico era la compra más importante del año…
Yo me senté a los pies de mi cama y respiré profundo, sentí que había un mensaje importante en la atmósfera, pero para entenderlo tenía que cerrar los ojos, respirar lento y no pensar durante el mayor tiempo posible.
…“Va a suceder algo que va a englobar la Tierra al completo”… / …“Algo que está en el aire”…/ …“Va a durar al menos dos años”…/…”No te va a afectar directamente pero si lo vivirás como experiencia en la Tierra”…/…”Tú y tu familia estáis bien… de momento”.
Por alguna razón la canalización continuó explicándome las fechas en las que mis familiares pasarían al otro lado, 3 años para mi madre, 8 u 11 para mi padre. Hace 6 años de eso.
Durante los meses siguientes mis sueños eran muy vívidos, prácticamente cada noche soñaba que caminaba por la calle y me rodeaban zombis, caminaban infectados sin saberlo, entre la vida y la muerte con un cuerpo enfermo aunque sin apenas padecer, siempre a un metro y medio de distancia y sin querer mirarnos. Al despertar, los veía también, pero con una apariencia camuflada en algo que no parecía tan alarmante.
Un simple trapo de papel en la boca bastaba para alejar el demonio, los abrazos se daban a escondidas, el silencio andaba libre por las calles y el aire, aun contaminado de algo que nadie sabía qué, se respiraba más puro que nunca. Todos los afortunados vivían el miedo colectivo cuando miraban la pantalla y los que no miraban, cerraban los ojos para enfocarse en sí mismos.
Ahí estaba yo, centrada en lo que veía a través del espejo. Un aspecto desactualizado con ropas de estilo adolescente en el cuerpo de una mujer de casi 30, la piel descuidada, un pasado inestable… una mirada con lupa hacia la persona que devolvía mi reflejo, ¿Esa era yo? Era el momento ideal, regalado por el cielo para pausar el mundo y despertar, observar, y decidir si quería seguir dejándome arrastrar por la inercia de mi vida o si tomar las riendas.

Pasaron semanas… cuidados estéticos, reflexión profunda y búsqueda online que marcaron un antes y un después. Aquí es donde decido que es hora de que no vuelva a necesitar nunca de otro ser que me rescate, de deudas, de abatimiento emocional o de falta de norte… y decido irme a la isla esmeralda.
Aunque, no sin antes pasar por aquello de lo que todos trataban de huir, se abrieron las puertas, los gritos de aburrimiento se convirtieron en escapadas a la ciudad de al lado con la misma alegría que se tiene al atravesar el mar por primera vez, y los aplausos por la ventana programados a diario a las 18h cesaron de golpe demostrando lo que realmente les importaba.
Justo en ese momento, en ese.. en el que los nervios de mi estómago me alertan de que va a suceder algo y de pronto una llamada en inglés, preguntándome si estoy preparada. Definitivamente lo estaba. Había estado viendo vídeos de profesores, leyendo y traduciendo libros, mirando subtítulos sin cesar, cada día durante por lo menos 4 horas, pues realmente tiempo era todo lo que importaba, y exprimirlo al máximo, más aun.
Quién me iba a decir a mí que un mes y luego otro de atrasos no iba a ser suficiente. Una noche igual que una insolación, a la siguiente, mareos y fiebre, al otro picores, después nada y al siguiente el dolor de una gripe multiplicado por diez. Una habitación de dos metros cuadrados cerrada a calicanto durante diez días con la comida en el suelo esperando a que no haya nadie detrás para tomarla, y el maltrato psicológico de ese pariente que nunca preguntó si estaba bien…
Pero me marché, por fin me marché y entonces otra fase de mi vida dio comienzo.

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